Agreguemos la música adecuada a lo que queremos transmitir con nuestros productos: tranquilidad, alegría, adrenalina. Agreguemos un aroma que acompañe la visita: dulce, fuerte, suave.
Ahora también agreguemos algunos bocados de regalo para degustar, unos caramelos, algunos chocolates.
Un negocio se transforma colocando los estímulos en los lugares adecuados. Observando al cliente y estudiando donde se para, que mira, que le gustó y si necesita un asiento extra mientras espera. Hagamos sentir al cliente que sale del caos y entra a un lugar único donde se sentirá en Disney.
Cualquier lugar puede serlo.

